jueves, 15 de octubre de 2009

Con el León, yo voy a todos lados, ... y te quiero ver campeón!

9 de julio de 2009


Los de más de 40 hinchas del “Pincha”, saben de gloria. De aquel equipo de Zubeldía que consiguiera el tricampeonato de la Copa que este año cumple sus dulces 50. La Copa Libertadores, aquella que todo país de nuestro continente sueña obtener, y que pocos la exhiben en sus vitrinas, y menos aun la obtienen tres veces seguidas. Osvaldo Zubeldía lo consiguió en el ‘68, ‘69 y ’70, recordada alegría que todavía perdura en el inconsciente Pincharrata.

Estudiantes de La Plata, hoy, se encuentra en la final, a tan solo dos pasos, uno ya pisado, de repetir la gloria. Hoy, de la mano de Alejandro Sabella, la mitad de la capital de la provincia de Buenos Aires acaba de vivir los primeros 90 minutos que los llevarán a una nueva alegría, sobre todo a vivirla a las nuevas generaciones que no estuvieron en esa hinchada a fines de los ‘60.

Esos primeros 90 minutos de 180 que los separan de la gloria o el desarraigo, dejaron mucho menos dentro que fuera del césped. El público rojo y blanco no cesó sus gargantas pidiéndoles a sus jugadores “un poco más de huevo” para dar la vuelta. Cabe destacar que el “huevo” lo tienen que poner contra un rival conocido, el Cruzeiro de Brasil, con quienes se enfrentaron en la fase de grupo. Pero hoy se vuelven a ver las caras en un marco más emocionante: la final, merecida situación para los dirigidos de Sabella, quienes demostraron tener las condiciones para estar hoy allí.

Pero hay que destacar que para ser una final, la hinchada fue más que los jugadores. Cabe resaltar la participación del arquero rival, Fabio, que supo detener todas las pelotas que Verón y compañía le ejecutaban. Justamente Verón, la Brujita, fue la que llevó adelante el equipo, la que supo jugarle el rival e intentar lastimar su valla.

Si hablamos de lastimar al rival, esa parece haber sido la misión de los once del equipo brasilero. Ni Ré, ni Schiavi, ni Verón se salvaron de las garras brasileras, que no perdonaban a la hora de ir en busca del balón.

Todo lo que dejó el partido se vivió fuera del campo de juego, en la hinchada, en un escenario repleto de rojo y blanco, donde las voces de los hinchas no dejaron de escucharse, donde los “cantitos” a sus jugadores no cesaron, donde se vivió una verdadera fiesta. Como aquellas de hace 39 años, como siempre que el León puede darles alguna alegría. Bombos, banderas, y pirotecnia para todos los gustos endulzaron una noche fría, con poco fútbol y mucha rispidez.

Si hablamos de una mitad de La Plata, la otra se encuentra en el ámbito contrapuesto. Gimnasia La Plata, el Lobo, hoy en día, disputa la permanencia en primera división del fútbol argentino. Una cara y la otra de la moneda, uno, a un paso de la gloria, otro, a un paso del desastre. Ambos se vieron la cara por el Clausura argentino, y un empate dejó un sabor amargo en un Gimnasia que había estado arriba parte del encuentro. Hoy, el León puede volver a llevar al Lobo a ese sabor amargo. Solo dos partidos lo separan del respiro y la permanencia, y solo uno a que su eterno rival, la otra mitad de La Plata, festeje, o no, una nueva victoria. Lo mismo para el León, está a un paso de la gloria, y a dos de que su rival festeje, o no, su permanencia en primera.

Pero el Pincha tiene tan solo 90 minutos más para sacarle ventaja a su par brasilero y sumarle a su vitrina una nueva copa, la del 50 aniversario de la misma, la cuarta para ellos. Solo resta saber si los de Sabella podrán cambiar su actitud, quebrar la valla del buen arquero Fabio y poder levantar el cero que dejaron en La Plata. Tan solo 90 minutos, y se cierra la historia de la 50º edición de la Copa Libertadores de América.




María Sol D'Amato

Estudiantes - Cruzeiro
partido de ida de la final de la Copa Libertadores 2009