viernes, 16 de octubre de 2009

Al final, el robo fue de méritos

Vélez campeón… ¿un robo al aclamado y piropeado Huracán de Don Ángel Cappa? ¿O un desenlace que no le simpatiza al pueblo futbolero?
Fue una final emocionante y seguramente muy difícil de olvidar. A Huracán le alcanzaba con un empate y la previa se vivía como un festejo anticipado para el pueblo quemero, ya que finalmente la gloria prometía volver a Parque de los Patricios. Pero el partido no se había jugado, y el que los esperaba en su palacio de Liniers era Vélez Sarsfield, el equipo más parejo del campeonato, con menos goles en contra, invicto de local y con tan solo una derrota contra Gimnasia de La Plata. ¿Era impensado que El Fortinero terminara festejando en el Amalfitani con fuegos artificiales de fondo? No, era una posibilidad factible, porque los velezanos estaban en casa y para ellos no había mejor situación que esa.
Hay que tener en cuenta que el trámite del partido no fue dentro de un marco habitual… Las casi 50 mil personas que colmaron el estadio de Vélez Sarsfield, fueron acompañadas del fantasma de la gripe A, sin dejar de lado que el clima dijo presente cuando el granizo se dio una vuelta por el escenario de la final y no perdonó cabeza alguna, provocando un parate que se extendió durante 20 minutos. El saldo fue una cancha rápida que complicó el juego.
Dejando de lado dichas cuestiones y el polémico arbitraje de Gabriel Brazenas, que perjudicó a los dos equipos, lo que determinó el resultado final fue el hecho de que Huracán abandonó la idea de juego que defendió a lo largo del campeonato. Por el contrario Vélez se mostró sólido en la defensa, anuló los intentos de un Huracán que mostró escasas intenciones ofensivas y a partir de ahí fue creciendo.
Entonces, considerar el resultado un “robo”, ¿no es quitarle merecimiento a un grupo de jugadores y cuerpo técnico que se entregó a una ilusión y forjó un equipo sólido en casi todos los aspectos, pero que sobretodo mostró mucha personalidad y unión grupal? Reconocer el triunfo del equipo de Gareca, no implica restar valor a la forma de juego de Huracán, aferrada a la premisa de tocar la pelota, entretener y disfrutar del fútbol por sobre todas las cosas. Eso fue lo que lograron Ángel Cappa y sus dirigidos, es gracias a ellos que los seguidores del fútbol son concientes de que se puede jugar bien y llegar a una final e incluso ganarla. Porque si el Huracán de la final hubiera sido el que deleitó al pueblo futbolero durante el desarrollo del torneo, posiblemente el resultado habría sido otro.
La definición fue jugada por los dos mejores equipos del torneo, y venció el que fue fiel a su apuesta. Ante esta realidad no valen los reclamos ni las quejas. No se robó un campeonato, pero parece que ahora quieren robarle los méritos al Vélez campeón.

Daniela Ayelén de Almeida Redondo